¿ SOMOS MÁS QUE CUERPO ?

¿ SOMOS MÁS QUE CUERPO ?

¿ Somos Más que cuerpo ?

En este último tiempo me he encontrado un par de veces con esta aseveración en distintas instancias, leyendo o escuchando a colegas de la línea espiritualista y me ha surgido una gran reflexión que quiero compartir con ustedes.

Entiendo hacia a donde apunta la idea, a que podemos trascender las necesidades del cuerpo, que hay algo más, el espíritu o la esencia, aquello que nos da el sentido de la trascendencia. Que el cuerpo como pensaban algunos filósofos griegos era un estorbo para el alma o que somos más que cuerpo, (esto en el entendido que dedicáramos nuestra vida solo a satisfacer las necesidades de comida y placeres como los hedonistas) sin embargo planteo lo siguiente:

La experiencia del meditador puede ser muy profunda, por ejemplo, la mente junto con una respiración que se torna cada vez más calma y profunda, lentamente, se aquieta, la sensación es que logra “vencerla” o tiene la vivencia que puede lograr cierto control a estas sensaciones corporales que distraen como por ejemplo frío calor, molestia postural, calambres, inquietud, estado de ánimo inicial, emocionalidad implícita, estímulos externos etc. un sinfín de factores internos y externos que son distractores del “estado meditativo”. El meditador entonces logra un estado de paz y bienestar muy poco usual. Por cierto los beneficios que tiene la meditación ya están comprobados científicamente Muy bien, ¡felicitaciones¡ sin embargo creo importante considerar que si se ha logrado llegar a ese estado es tan simplemente porque los meditadores, tienen un CUERPO.

Cuando decimos somos más que cuerpo, partimos haciendo una división: cuerpo por un lado, espíritu por el otro. Volvemos a caer en la visión antigua y fragmentada del ser humano: cuerpo-espíritu-emoción.
Gracias a que tenemos un cerebro que recordemos no solo está en la cabeza sino en distintos órganos. Por ejemplo en los intestinos se genera la mayor cantidad de serotonina. La serotonina es una sustancia química producida por el cuerpo humano, que transmite señales entre los nervios, funciona como un neurotransmisor. Es considerada por algunos investigadores como la sustancia química responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo, se produce en el cerebro y los intestinos. La mayoría de la serotonina del cuerpo (entre 80-90 %) puede ser encontrada en el tracto gastrointestinal. Estos son descubrimientos relativamente recientes.

El órgano más importante de nuestro cuerpo, el corazón, se ha descubierto que contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Según estudios relativamente recientes , existen tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza, el corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones. Es el corazón el que produce la hormona que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Cuando vivimos una situación de stress se produce una irregularidad cardíaca, el organismo como globalidad se desincroniza, se desintoniza o se desalínea, en cambio con las emociones positivas como por ejemplo la ternura el biorritmo del corazón y por tanto la globalidad corporal se sincroniza, se inhibe la producción de la hormona del estrés y produce y libera oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.( en todo caso para el corazón es la mejor de las emociones, comprobado científicamente por la dra. Susana Bloch experiencias realizadas en los años 80) Entonces recordemos que en el cuerpo se están desarrollando e interactuando constantemente, órganos, sentidos, pensamientos, sentimientos y que todo este conjunto en su globalidad puede permitir por elección dar pie al inicio de un camino espiritual. Esta senda puede ayudar a entender aspectos importantes de la conciencia, de entender la significación que le damos a las experiencias, que esa conciencia es lo que nos va enriqueciendo, toda esa capacidad de abstracción, todas las interrelaciones que se hacen dentro de nuestro organismo a nivel neuronal, hormonal, reacciones químicas, se viven, se hacen y se realizan en y por el cuerpo.

Entonces qué pasaría si no tuviéramos cuerpo, la mente no existe por sí sola, ni el espíritu ni las emociones, los órganos tampoco son independientes del resto de la globalidad, por tanto es el meditador como resultado de su búsqueda consciente, de su desarrollo personal, de su trayectoria es que logra todas aquellas experiencias “especiales, místicas, espirituales” pero gracias a que tenemos cuerpo y somos una unidad indisoluble.

Carmen Ibarra.



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